Y mis deseos fueron:

Teniendo en cuenta que hay un mundo por descubrir y una vida que arrancar de brazos de un mal guión final…

Grito con el alma tan alto que en mi vida, sea yo siempre la protagonista y nunca mas una observadora.

Elijo vivir, gritar, correr en libertad, llorar de felicidad…

Deseo encontrar mi sitio

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Los deseos de esta noche

Llego a un pueblo nuevo, con gente nueva, con expectativas nuevas… de pronto una mujer me para la calle y me dice “mira” estirando su brazo y girando su mirada hacia la montaña, sigo su indicación y veo que de la montaña sobresale un pico piramidal y ella buscando de nuevo mi mirada continúa explicándome que ese es el pico de los deseos “si lo miras con suficiente atención verás que tiene los ojos y la melena de Frómista, allí es donde ella reposa y escucha los pensamientos de cada uno de nosotros desde siempre” … “escucha más fuerte los deseos de los que vivimos aquí en este pueblo porque estamos justo a sus faldas” “nos quiere y nos cuida… somos a las primeras que escucha” yo estaba en un punto entre la risa y el miedo, entre la risita nerviosa y el querer salir corriendo, pero al intentar escabullirme la mujer me sujeta el brazo “desde que llegaste no te quitaba ojo, ten cuidado con lo que piensas… de momento parece que es bueno y te ha aceptado como una más y me ha guiado hasta ti. Asi que aprovecha y esta noche formula uno de tus deseos y entonces conocerás su poder” Al decirme esas palabras se volvió y se fue sin más, yo miré alrededor buscando la mirada y puede que la explicación de alguien más que hubiese presenciado la extraña situación pero no encontré a nadie