El hilo rojo del destino o la excusa del porqué te encuentras siempre con la misma gente

El hecho de pensar que estamos predestinados de nacimiento a hacer o padecer algo concreto, me pone los pelos de punta. También es verdad que no somos dueños al completo de las situaciones que vivimos, no somos contructores de nada, ni tenemos tanto poder sobre nuestro devenir como sugieren algunas corrientes modernas acerca del hacerse así mismo un hombre/mujer de éxito (¡qué chorrada!). Nadie tiene éxito si no es con ayuda de otras muchas personas.

Solo un extraño e indómito poder recae sobre nosotros.

Se nos escapa constantemente entre los dedos.

Ese poder, es el poder de dominar el instante, lo que piensas y haces en este preciso instante es lo que determina tu existencia. De hecho, lo que piensas en determinado instante determina lo que pienses en el siguiente… así se consiguen cambios o evolución o no… si no cambias nada, no es porque tengas un hilo rojo atado a tu dedo que te una a otra persona o situación… es simplemente que no has usado tu poder de modificar el instante.

Para quien no sepa la leyenda del hilo rojo.

Para dominar el instante.

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