Hay que ver, como son los niños…

Una niña de diez años entró en un establecimiento y se se acercó a la barra. Miraba de un lado para otro sin que nadie le hiciera caso. Decidió ponerse a la cola y esperar su turno  Era hora punta y detrás de ella también comenzó a amontonarse la gente. Cuando fue su turno, la niña cono tranquilidad observó a la camarera de un lado para otro secándose la frente y en cuanto la tuvo cerca, le preguntó:

– ¿Cuánto cuesta un helado con chocolate y nueces? –

– Dos euros – respondió la mujer visiblemente atareada, que aprovechó para llenar cestas de pan.

La niña sacó su mano del bolsillo y examinó su número de monedas.

– ¿Cuánto cuesta un helado sólo? – volvió a preguntar con la natural sencillez de los niños. Las personas que estaban esperando se mostraban molestas y la camarera miró a la niña con gesto de reproche.

– Un euro y medio – dijo ella bruscamente. La niña volvió a contar las monedas despacio, una y otra vez y finalmente dijo:

– Quiero el helado solo –  La mujer estaba a punto de explotar y le preparó el helado con mala cara, mientras maldecía todo a su alrededor.

– Aquí tienes, es un euro y medio. Date prisa – Dijo señalando la cola.

– Claro, tome – La niña le dio lo que valía el helado. Y al lado, amontonado ordenadamente habían 50 céntimos más en pequeñas monedas. – Esta es su propina, gracias. –

La camarera se quedó pensando y comprendió lo injusta que había sido. La niña no se tomó el helado más caro solo para poder darle la propina.

Fue un gesto sencillo de una niña, pero alegró a la mujer durante mucho tiempo, en el que nadie podía arrancarle la sonrisa de los labios.

Y es que todos los niños y niñas tienen ese poder, el poder de alegrarte la vida.

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15 Comments

  1. ¡Vaya que me sorprendiste! estoy seguro que todo adulto , en su niñez paso por ese umbral de luz, de empatía y sensibilidad por los demás, creo recordar uno d mis momentos… a veces me pregunto ¿En que momento cambié? y olvide esa parte que solo vuelve si me esfuerzo hasta encontrarlo, y darme cuenta en lo que me he convertido ahora.

    Muchisssimas gracias por compartir.

    Saludos!!!

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    1. Me alegro de que te haya gustado. Supongo que al final todos nos condicionamos al pasar de los años o tal vez es la misma sociedad que nos esculpe a su antojo para que crezcamos y nos dejemos de “niñerías”. Pero al fin de cuentas, siempre podemos hacer un esfuerzo y volver a ser niños aunque solo sea por un momento. Un Saludo!

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